Los mantras te inspiran y te acercan a la verdad; te ayudan a ampliar las opciones para conseguir tu prosperidad.

Normalmente si no estamos experimentando la prosperidad puede ser debido a un posible auto boicot, puesto que podemos tener creencias que están creando parte de la realidad que experimentamos, aunque no seamos siempre conscientes del todo.

Per aquest procés de canvi, de treball personal cap als teus objectius, els mantres et poden ajudar. Els mantres t’inspiren i t’apropen a la veritat i t’ajuden a ampliar les opcions per a la teva prosperitat. Jo acostumo a triar un mantra que estigui orientat a la creença limitadora que he detectat i que estic treballant. Així doncs et proposo que escullis un mantra que estigui relacionat amb la teva limitació.

Para trabajar con el mantra, repítelo al menos tres veces en el día, en momentos diferentes. Respecto a perseverar, te recomiendo lo que hago yo, que es repetirlo al menos durante veintiún días. He observado que cuando tenemos pensamientos muy arraigados sobre determinados temas, hace falta cierto tiempo para poderlos sustituir. Los mantras no hace falta que los recites en voz alta, solo hace falta que los digas para tú. Aparte de repetir los mantras, puedes acompañarlos de visualizaciones. Puedes visualizar, imaginar que vas sustituyendo tus creencias antiguas por estas nuevas. Puedes hacerlo con todas las afirmaciones (mantras) que quieras.

Los que te propongo son ejemplos que funcionan, pero te animo a escribir los tuyos, con tus propias palabras. Al final tienes el poder necesario para cambiar todo aquello que decidas.

Mantras para sustituir y liberarte de antiguos patrones obsoletos sobre la prosperidad integral, para que puedas integrar una visión completa, tanto física como espiritual, de emprender y prosperar desde la abundancia:

  • Cuando emprendo soy una persona creativa, generosa, valiente.
  • Proyecto siempre expresando mis dones y genero prosperidad.
  • Siempre emprendo integrando todas las dimensiones, la física, la mental, la emocional y la espiritual.
  • Tener resultados materiales forma parte de prosperar.
  • Me permito tener dinero y expreso mi generosidad cuando la tengo.
  • El éxito material forma parte de mi evolución integral.
  • Vivo con plenitud y me libero fácilmente de lo que no es funcional.

Las creencias que tenemos siempre crean

Per entendre millor el que et comento, t’explicaré com funcionen en general les creences a la teva vida. Fruit de les teves experiències i de l’entorn on t’has educat, la teva ment conscient ha fet certes interpretacions i les ha anat incorporant a la part subconscient com a creences que són veritat.

De hecho, no siempre tenemos claro ni vamos revisando lo que creemos, es decir, lo qué es verdad para nosotros. La mayoría de las veces, una vez ya lo tenemos interiorizado, la mente subconsciente, que lo considera válido, lo tiene como un proceso automático y va tomando decisiones basadas en su certeza. Así, cuando tienes una creencia sobre un tema concreto, esta creencia siempre está funcionando en tu vida y, por lo tanto, la condiciona continuamente.

Así pues, te acabará pasando aquello que te confirme tu creencia, para que puedas seguir afirmando que aquello que crees es verdad. Por lo tanto, las creencias que tienes funcionan así porque en algún momento las has dado por buenas y la mente subconsciente las tiene funcionando de manera automática. No tienen ninguna intención de castigarte, sino de darte la razón, porque quién las cree eres tú.

Aquí me quiero parar un poco, porque es útil entender la naturaleza de la verdad. ¿Hay verdades absolutas ciertas para todo el mundo? Pues seguramente hay algunas, pero pocas. También te diré que no hay ninguna seguridad que lo sean siempre, puesto que van evolucionando a medida que tenemos más conocimiento en todos los ámbitos. Por ejemplo, la ley de la gravedad actúa cuando tengo un objeto y lo suelto. Observo que se precipita en el suelo y esto es a causa de la fuerza de la gravedad terrestre que actúa sobre el objeto.

Después también hay aquellas creencias que parecen verdad, porque sencillamente se encuentran generalizadas de manera colectiva y actualmente nadie las cuestiona. ¿Esto quiere decir que son verdad realmente? No necesariamente. Actúan como verdad para aquellas personas que creen o que no se las cuestionan. Y, por lo tanto, contribuyen a crear una realidad que se va realimentando y consolidando hasta que alguien lo cuestiona.

Y finalmente hay verdades que solo lo son para ti o para poca gente. Estas serían las creencias que tenemos cada uno de nosotros, tanto conscientes como inconscientes. Y también actúan creando una parte del que experimentamos. Son como las anteriores, pero seguramente nos es más fácil darnos cuenta que las podemos cambiar, puesto que mirando a nuestro alrededor mucha gente no se las cree. Cuando empiezas a observarte y a entender que puedes cambiar el que cruces, enseguida observas que otras personas en circunstancias similares a las tuyas y creencias diferentes están experimentando cosas diferentes. Y entonces es cuando puedes entrar a cuestionar aquello que creías verdad y a aceptar que el hecho de ser «cierto» solo es una opción entre muchas.

Así pues, cuando aceptas que solo es una creencia, que solo es una opción de las muchas que existen, es cuando puedes decidir si todavía te sirve o bien ya prefieres modificarla o cambiarla.

A partir de este momento estás ganando un grado de libertad. A partir de este momento ya puedes incorporar nuevas opciones a las que tenías hasta ahora, porque tus decisiones incorporan nuevos parámetros que antes no incorporabas. Decidiendo con más libertad, e incorporando más opciones, tenso más posibilidades de conseguir tus objetivos.

Los mantras y cómo despliegan su magia: el poder de la palabra para ser y manifestar

Para poder tener éxito la manera de empezar es liberarnos de las limitaciones y creencias que nos alejan o nos lo dificultan. Muchas veces no nos damos cuenta que tenemos creencias que no están alineadas con nuestra parte más auténtica y creativa.

Los mantras son frases que te pueden inspirar a transformar aquello que ya no te sirve y cambiarlo por una versión más cuidadosa de quién eres. La palabra con intención y conocimiento tiene mucho poder para crear y también para transformar.

Empezamos por concienciarnos de cómo nos hablamos a nosotros, pues la manera como lo hagamos es muy importante. Determinadas maneras de hablarnos pueden crearnos todo tipo de disfunciones, también físicas.

Y para llegar a esta concienciación pregúntate cómo te hablas a ti misma. ¿Con respeto? ¿Con amabilidad? ¿Con exigencias? ¿Tienes dentro tuyo un pequeño dictador que te va diciendo que no haces nunca nada bien? ¿Tienes un pequeño irresponsable que hace ver que nunca ha tenido nada que ver con el que hay afuera y que siempre te dice que mires la luna? Estoy exagerando, lógicamente. Pero seguro que cuando escuchas tu diálogo interno ves una parte del pasado y de los recuerdos acumulados que te van guiando a recrear una y otra vez cosas que haces automáticamente y que has aprendido, pero que ya no quieres para ti.

Esta parte de nosotros que nos habla así también somos nosotros. No hay que luchar. Solo aceptar cómo es actualmente. La relación entre cómo pensamos, como nos hablamos, nos lleva a tomar unas determinadas decisiones y acciones, y a acumular en muchas ocasiones todo tipo de emociones destructivas y tóxicas hacia nosotros. En esta situación, los mantras nos ayudan a aceptar lo que hemos vivido, a ser conscientes, a ver que forma parte del pasado, a amarlo y a partir de aquí a cuidarnos y a hablarnos mejor.

Los mantras nos ayudan a conectarnos con una verdad más profunda. Tienen el poder de liberarnos de las toxicidades y de aprender a decirnos las cosas de una manera más funcional y amorosa. Cuando vayamos aceptando el pasado y aprendamos a hablarnos de manera diferente, despertaremos el poder ilimitado que tenemos para generar y también para materializar la prosperidad en nuestra vida, a través de todos los proyectos que elegimos.

Los mantras están diseñados para que sean un conjunto de palabras, acompañadas o no de sonidos, que vibran a una frecuencia concreta para que provoquen transformaciones voluntarias en todos los niveles de tu ser. Los mantras contienen una determinada intención y, por lo tanto, activan nuestra libertad de manera sistemática cuando los integramos en una práctica o rutina concreta relacionada con aquello que queremos experimentar.

Te pongo ejemplos de mantras que a buen seguro conoces. De hecho, en muchas plegarias religiosas se incorporan mantras compartidos y potentes para provocar transformaciones y cambios. Por ejemplo, cuando al final de una plegaria como el Padre Nuestro, decimos «amén», estamos diciendo la instrucción «que así sea, que se produzca». Cuando nos llamamos «te amo», estamos reconociendo el amor que llevamos dentro, incondicional, por ser quién somos. Cuando decimos «om», estamos experimentando la paz mental y un estado de meditación que nos ayuda a conectarnos con nuestra esencia, donde ya lo tenemos todo. En el caso del mantra «om», se conoce también como el mantra de la creación, de todo el que es, ha sido y será. Otro ejemplo de mantra que forma parte de toda una disciplina de empoderamiento es lo «yo soy». Este mantra te hace reconocer tu capacidad creadora desde la libertad y responsabilidad del libre albedrío.

Todo aquello que pones detrás del «yo soy», puede crear mantras concretos que van expresando quién aceptas ser en este momento y que ayudan a desplegar aquello que eres en todas tus dimensiones, también la material. Podrías decir «yo soy la claridad mental», por ejemplo, cuando estás a punto de tomar una decisión importante.

Lo que te quiero decir es que los mantras, a pesar de proceder de tradiciones diferentes, se encuentran ampliamente extendidos y reconocidos, y muchas personas los utilizan diariamente. No acostumbro a ser dogmática en nada, y tampoco lo soy en qué mantras son más efectivos.
Esto lo tienes que decidir tú. Lo más importante es que te ayuden en aquello que te propones. Por lo tanto, prueba algunos y elige los que te sean más afines.

La clave es que los mantras sean conscientes y, por lo tanto, que para ti sean actos personales de transformación y empoderamiento, no meras repeticiones sin sentido ni comprensión. Cuando recitamos los mantras permitimos reconocer nuestro poder personal.

Un mantra funciona cuando te ayuda a empoderarte. Por ejemplo, cuando decimos «te amo», en el fondo nos transforma si nos decimos que nos amamos a nosotros mismos, puesto que reconocemos que sin amarnos no podemos amar, sin estar llenos de amor no podemos dar.

Así, puesto que no hay unos mantras mejores que otros, sino opciones para que puedas escoger, ya te comento que el mantra más natural y efectivo para ti es aquel que te acabarás creando tú, y que generará desbloqueos sin mucho esfuerzo, porque saldrá de tu inspiración.

Lo único que te comento es que el mantra debe tener en ti un efecto de acercarte a tu verdad, a quién eres. El mantra tiene que ser una verdad que te haga sentir apertura
y expansión.

Cambiar: el coraje necesario para renunciar a tener razón

Una frase que siempre me sirve en procesos de cambio es esta, que resume porque muchas veces nos cuesta cambiar:

Cambiar se basa en renunciar a tener razón para encontrar caminos alternativos más favorables
que te faciliten ser quién eres y conseguir aquello que realmente has decidido que es bueno para ti.

Resulta que damos por buenas determinadas verdades que en realidad solo lo son para nosotros o para un grupo de gente reducido. Y vivimos siempre de acuerdo con estas para tomar decisiones, considerando que son certezas. En realidad, muchas veces son creencias conscientes e inconscientes que nos van asistiendo en repetir siempre lo mismo y a recrear aquello que experimentamos.

Para darte cuenta que son creencias puedes observar que no todo el mundo vive considerando que son ciertas, de hecho mucha gente no se las cree. A partir del momento que entiendes esto, observas que personas con circunstancias similares a las tuyas y creencias diferentes, están experimentando cosas diferentes. Y entonces es cuando puedes entrar a cuestionar aquello que creías verdad y a aceptar que el hecho de ser «cierto» solo es una opción entre muchas.

La primera vez que me planteé esto me sentí molesta. Seguramente a ti también te pasa, que dar la posibilidad a que esto que te comento sea cierto, te genere frustración. Te puede hacer sentir culpable pensar que una parte de lo que estás experimentando lo podrías haber evitado. Pero he llegado a la conclusión que es igual si niego lo que veo en mi vida e insisto que no lo quería. Lo qué sí que he ido viendo es que aquello que creo de manera sostenida y mi subconsciente va repitiendo, crea una parte importante de mi realidad y me indica lo que hasta ahora he «querido».

Piensa que seguramente habrá cosas que no podrás cambiar totalmente, pero tienes más incidencia para crear tu realidad de lo que piensas. Nuestra naturaleza se basa en tener libertad de acción en bastantes más cosas de las que pensamos. Y esta libertad tiene como límite la responsabilidad y como motor el amor incondicional que nos permite elegir y equivocarnos, aceptando esta responsabilidad.

Tener la razón a veces va en contra de lo que genuinamente queremos. Cambiar se basa en esto, en renunciar a tener razón para encontrar caminos alternativos más favorables, que te faciliten ser quién eres y conseguir aquello que realmente has decidido que es bueno para ti.

No te sé decir si el mundo es cómo es porque muchas personas actúan dando validez a esta manera de ver el mundo. O bien tenemos esta manera de ver el mundo fruto de observar lo que pasa. No tenemos la certeza absoluta de que es primero, si la creencia o aquello que observamos. Ahora bien, lo que sí que podemos constatar es que las creencias crean una buena parte de nuestra realidad. Y lo más importante, la siguen recreando hasta que las cambiamos.

Es complejo modificar creencias colectivas, pero cada cual de nosotros sí que puede revisar las propias creencias para actuar con libertad y de manera consciente en lo posible. La libertad absoluta no existe, porque siempre existe nuestra libertad y la de los otros, pero siempre tenemos que aspirar a adquirir grados de libertad y responsabilidad para crearnos una vida próspera, y hacerlo teniendo en cuenta las personas que consideramos relevantes para nosotros, las personas que nos acompañan durante la vida.